11 de octubre de 2021
Lo conocimos cuando era un chico, allá en esa misma época cuando -por imperio de su propia manera de ser- le quedó para siempre el sobrenombre “Pifu”. Esa costumbre de modificar palabras, sólo para divertir a los demás, terminaron por abreviar su “pifume” en “Pifu” sin saber, en esos tiempos, que esta simple palabrita de cuatro letras se iba a transformar, con el paso de los años, en una clave, un símbolo de la nocturnidad quizás, pero ante todo en una contraseña de la amistad.
Era un chico flacuchín, alegre, desprejuiciado, cuando en el icónico boliche del Turco Jama dio sus primeros pasos en su carrera dentro del rubro gastronómico. Creemos que fue allí, aunque en rigor de verdad Heriberto Oscar De Julio recorrió, como mozo, diferentes lugares bolivarenses hasta que un día decidió ser el gestor de su propio negocio. Ese mismo día ingresó, sin saberlo, en el selecto grupo de los grandes bolicheros locales, donde resaltan con luz propia nombres como los de Cepillo De La Torre, Carlitos Pretre, Pancho Mastrángelo, el ya mencionado Turco Jama y, por supuesto, el inolvidable Carlitos Farace.

El Pifu se nos murió hoy. Se nos murió a los que frecuentaban su Alcatraz y a los que lo recordamos de antes con inocultable afecto. Se nos murió a los viejos que sólo aportamos evocaciones de antes y a los chicos de hoy necesitados de contención por bolicheros con códigos. Siempre da bronca que se mueran los buenos y Pifu era uno de ellos.
La Escuela de Educación Artística N° 1 'Santos Vega' acaba de lanzar una nueva propuesta formativa destinada a adolescentes de la ciudad de entre 13 y 18 años, cual es el taller de Arte Urbano que dictará los miércoles desde las 17.30 en la sede de la institución la licenciada en Artes Visuales y profesora Edicita Sarragoicochea, quien reemplaza a una colega que accedió a su jubilación hace unos meses.