6 de diciembre de 2020
Por el Dr. Felipe Martínez Pérez
Y al final se han dado el lujo de rizar el rizo del espectáculo, lo esperaban con ansiedad, el gran espectáculo para cambiar la mirada adusta de los argentinos, algo que nadie nunca hubiera hecho para poder, al cabo, ser originales. Porque a nadie, nuncase le pasó por la cabeza el asalto y con los medios en el medio,al símbolo de la nación y ellos lo han hecho. Han asaltado la Casa Rosada y les ha salido el tiro por la culata y como es habitual desde hace un año la culpa la tiene el otro. El yo no he sido habitual que ya lleva años. Y lo más curioso es que terminan temblando y guareciéndose en distintas reparticiones de la casa. De modo que en el momento álgido, lo de siempre, echar la culpa a los otros. Pero curiosamente, no ha sido el otro.
Que así era el desahogo del presidente y de sus funcionarios y del último orejón del tarro. Yo no he sido. Y ese griterío histérico de personajillos del gabinete que mientena gritos como si fuera verdad por el simple grito. Es inexplicable que gente universitaria y del Derecho trastoque el Derecho, y algunos de estos indecorosos,que hasta lucen insignias de ministros tengan ese desmadre neuronalcon abundantes despeños de improperios que a nadie convence, pero que poco les importa ni les pone colorados. Se suponen los machos de Abasto. De todas maneras que risa, puestomar el Palacio de Invierno no es para cualquier advenedizo.Una algarada que salió muy mal dada la índole de algunos de los participantes y partícipes del desastre.
Por supuesto, que una cosa es hablar desde las poltronas rosadas y otra muy distinta terminar escabulléndose de las masas amadas. Gran contradicción. Invitarlas a un velorio e invitar también a quienes debían romper el velorio. O sea, otro enfrentamiento gratuito que además por si fuera poco cada vez los aleja más de los habitantes todos. Pan y circo que ha quedado en solo circo. Porque a estas alturas eternas y macabras todos descreen. La vacuna venía a la baja, porque en esa carrera insólita de las marcas tropiezan hasta las famosas y la gente no les cree ni cree en la vacuna y a la baja día a día y de golpe se muere el astro y es como si les diera vida.
Y se dicen al unísono este es el momento para emerger del casi pozo, y en el entierro se entierran solos. Y eso que tienen experiencia en enfrentar a diario, que en eso son meritorios aun que les disguste el vocablo, pero se ha llegado a tal extremo que ya tropiezan a diario. Lo curioso y da que pensar, es que no se ve a la oposición poniendo los puntos en las íes que viene ser nada más y nada menos que una especie de gobierno de coalición o directamente una moción de censura o juicio político. No se puede estar así meses y más meses. Pero al parecer andan todos posicionándose para las elecciones que nadie sabe si acaecerán o se armará algún follón de los infaltables.
Y curiosamente todos esos descreídos al cabo han terminado la cuarentena y la miseria a su manera, o sea, de cualquier manera hartos de estar hartos todos los días con el mismo verso de protocolos que ellos, los políticos oficialistas, jamás han cumplido desde el primer día hace casi un año, y por si fuera pocose han mostrado en público para reírse de los demás;es decir, de quienes les votaron y de quienes no. O sea, de más de cuarenta y dos millones.Eso sí, porque se les da la gana, porque ellos mandan a todos y todas; y al virus, faltaba más. Al punto, que hace ya meses sacaron a la calle a cerca de nueve millones de jubilados a cobrar alguna menudencia, y estudiar qué sucedía con largas colas de madrugada y con frío y nunca se ha sabido que suerte se ha corrido.
Y ahora lo mismo te meten unas multas impagables si te cazan muy cerca del otro, que te llevan a recordar los tiempos ya lejanos de los estados de sitio; y sin embargo, piensan en millones en la calle. Y da que pensar hasta donde el griterío y los insultos, si los millones de personas hubieran surgido de algún traspié de la oposición. Pero ésta, al parecer, está en alguna ensoñación para agosto. Pero lo curioso es que mientras echaban a la plaza el asunto del entierro se dedicaban a cuestiones en las Cámaras a ver que salía. Y la gente no entiende que les tiran un hueso a diario para que afilen la lengua y no ejerciten el brazo.Mientras tanto Los argentinos bailan al son de la música de las barras bravas. Y no ha pasado nada. Tan tranquilos esperando lo inexplicable. Sin embargo la Cámara de Casación ha dicho no y los cuadernos continúan en pie. Buen traspié.
Y donde están los aplausos de la oposición. Se dirá que machaco con la oposición y tengo el derecho a hacerlo, porque desde que esto se iba al garete hace ya quince años pero sobre todo cinco de horrores, en repetidas columnas he dicho o mejor he escrito que desde mi punto de vista el futuro de Argentina pasaba por el radicalismo y resulta que después de tanto anhelo no los veo por ningún lado. Y me da que pensar y pienso mal, por supuesto, que es la manera que hay que pensar hoy, es decir desde el punto de vista de la política incorrecta. Y los veo como en España el PP, que gracias a que adrede miraban para otro lado subieron los antiespañoles que están con el descalabro actual a cuestas, y a punto de trocear España y matarle su pasado que sin herir susceptibilidades es muy probable sea el más importante de la historia.
Es por la continuación de la reparación de la rotura del caño troncal ubicada sobre avenida Fabrés García.