18 de mayo de 2020
Melina Gómez, además de ser periodista y formar parte de este diario, es una amante del arte de tejer, y desde hace un tiempo lleva adelante Merlina, su emprendimiento de tejidos.
Tejer es para Melina Gómez, una de las premisas de su día a día. Comenzó a tejer cuando tenía 10 años; y hoy, poco más de 20 años después, lleva adelante su proyecto con mucho amor y alegría.
Para conocer en detalle acerca de esta pasión, LA MAÑANA dialogó con Melina, quien se puso esta vez en el papel de entrevistada y no de periodista, para contarnos de este proyecto que encabeza desde hace unos meses.
Lo primero que destacó fue que su abuela Nives tejía desde que Meli tiene uso de razón, cosa que siempre le llamó la atención, y que le gustaba mucho hacer, ver a su abuela tejer, hasta que finalmente llegó el tiempo de dejar esa contemplación y pasar a la acción, y con la ayuda de su abuela, aprendió a tejer.
“Al principio todos mis tejidos eran en dos agujas” contó Melina, agregando que sus primeras confecciones fueron mantas para sus mascotas; “recuerdo que en mi casa había dos palomas y yo les hacía frazaditas, cosas que jamás usaban las palomas, pero yo se las hacía re contenta” relató entre risas.
Luego, en su relato, agregó: “A los 11 años me hice mi primer sweater, me acuerdo la alegría que me daba andar por la calle con él porque me lo había hecho yo. Todavía lo tengo guardado, pesa un montón; por supuesto que ya no lo uso, pero tampoco lo regalo ni lo desarmo, porque es el primero que hice”.
De a poco, y siempre en dos agujas, Meli fue avanzando con el tejido, haciéndose bufandas, cosas fáciles “para las que me daba la edad y la motricidad de las manos que no era muy buena en ese entonces y a veces las cosas no me quedaban tan bien; siempre fui muy perfeccionista, soy virginiana, la perfección ya se vuelve insoportable en mi casi, entonces si algo no me queda como yo quiero, lo desarmo y lo vuelvo a hacer”.
Es tan grande el amor que siente Melina por el arte de tejer, que su umbral muchas veces es el dolor; hay días en los que se detiene porque le duelen las manos o la cintura, y no pasa un día sin agarrar las agujas; es capaz de levantarse bien temprano sólo para terminar un tejido que dejó del día anterior.
Además, en el contacto con este medio, nos contó que tejer es para ella una conexión muy grande con su abuela, con quien siempre fue muy unida y compañera, dado que compartían el mismo hogar (la casa de los padres de Meli). “Con la abuela siempre teníamos el tiempo de compartir los tejidos, de hecho hasta hoy me ayuda mucho, cuando tengo que hacer trabajos que hay que forrar con alguna tela, lo hace la abuela; las terminaciones o las uniones muchas veces las hace ella, porque me gusta mucho incorporarla en lo que hago”, destacó.
Con el paso del tiempo Melina siguió aprendiendo, haciendo cosas nuevas; nos contó que le gusta más el hecho de mezclar colores con las lanas más que hacer diferentes puntos con ésta.
En su tiempo de estudiante universitaria, tejer fue un gran pasatiempo mientras estaba sola, en una ciudad nueva y desconocida para ella; recuerda, en sus visitas a Bolívar, venir con 3 o 4 sweaters tejidos desarmados, para que su abuela se los armara y terminara.
“Antes solo tejía para mí; usaba lo que me hacía, pero no lo andaba contando, de que me lo había hecho yo, y mucho menos que hacía para vender, porque siempre fui muy perfil bajo y me da vergüenza. Luego de a poco me fui animando; le tejí un sweater a mi mamá, luego ropa a mi sobrina, a mi hermana”, continuó su relato, destacando siempre que tejía en dos agujas, porque el crochet le generaba cierto temor, o creía que tenía poca paciencia para aprender su técnica.
Acerca de tejer dijo : “Para mí es un escape, y es muchas veces una terapia”, refiriéndose al arte de tejer con el amor con el que se refieren los padres a sus hijos.
Luego, Melina habló de que hace relativamente poco tiempo Hilda, su otra abuela, le pasó algunos tips para tejer al crochet, y allí fue que se despertó su amor por esta técnica, diferente a la de dos agujas, interesándose en su práctica, descubriendo poco a poco que era mucho más fácil de lo que ella se pensaba, además de que es más práctico y lleva menos tiempo. Destacó además, que tejiendo al crochet, se pueden hacer cosas diferentes como muñecos, objetos, adornos, etc.
“Con el paso del tiempo, mis amigos y conocidos me preguntaban por qué no hacía cosas para vender; al principio no me animaba, y con el tiempo lo hice. En noviembre del año pasado me animé y me hice una cuenta de Instagram que se llama @merlina_tejidosbolivar, donde fui publicando todo lo que tenía que había hecho”, contó Melina al ser consultada sobre cómo fue que comenzó a hacer público su trabajo. Aún así es tan grande el amor que siente por tejer, que aún sigue viéndolo como un hobby más que como un trabajo.
CÓMO HACER PEDIDOS
Es a través de su cuenta de Instagram y también de Facebook que Melina publica sus productos, y también se contacta con sus clientes. Allí recibe inquietudes y consultas acerca de si puede realizar tal o cual trabajo.
A partir de allí busca patrones en Internet para poder trabajar con los pedidos que le realizan, y en caso de que no encuentre dichos patrones, trabaja a partir de fotos. Al hablar de encargos, recordó uno muy especial que le hicieron, del Gauchito Gil; buscó en la web y no encontró modelos a seguir, por lo tanto realizó el trabajo a partir de la fotografía, y se puso a hacerlo a partir de entrelazar otros patrones.
Si bien manifestó que lo que más le piden son muñecos, está abierta a recibir otros pedidos, ya sea ropa, adornos, o lo que el cliente necesite. De todos modos, destacó lo especial que le resulta hacer muñecos, los “amigurumis”, los cuales tienen un significado muy especial, ya que al regalarlos no es que uno está regalando un muñeco cualquiera, sino que estás regalando alguien para que te acompañe, que tiene la particularidad de que, al no tener boca, guardarán todos los secretos de la persona que sea su dueña. No tienen boca pero sí tienen alma, además de que es una artesanía y es un trabajo hecho a mano con mucho amor, y que tiene un trasfondo muy especial que tiene que ver con la amistad y la compañía.
OBTENÉ TUS PRODUCTOS MERLINA
Para poder realizar pedidos se pueden contactar a través de las redes sociales antes mencionadas, adonde podrán enviar a Melina el prototipo que desean les confeccione, o bien su propia idea a partir de fotos o dibujos.
“Es un ingreso que en este momento me viene muy bien desde lo económico, pero también me gusta el hecho de poder compartir algo con gente que no conozco “, agregó.
AMAR LA TRAMA
Además de todo lo mencionado, el amor está por sobre todo lo dicho. “Para mí los tejidos son desafíos. También es una terapia, y además, tiene un montón de beneficios, como el hecho de que te mantiene las manos y la mente ocupadas; el seguimiento de los patrones disminuye la ansiedad, el estrés entre otras cosas. Tejer es algo que necesito. No paso un día sin tejer, si no tengo pedidos me hago cosas para mí, pero no me imagino estar mucho tiempo sin tejer; voy al médico y en la espera estoy tejiendo”, destacó.
Y el amor se ve reflejado, en la belleza de sus trabajos publicados, en la satisfacción de los clientes que hacen sus pedidos, y en la dedicación Melina le pone a Merlina todos los días.
L.G.L.
Cuando todo parecía perdido, apareció el corazón de la Selección. Argentina protagonizó una remontada épica, venció 3-2 a Egipto y se clasificó a los cuartos de final de la Copa del Mundo tras revertir un 0-2 en apenas once minutos.