10 de mayo de 2020

Opinión

Opinión. De esto y aquello

Por el Dr. Felipe Martínez Pérez


Continuamos en la misma. No se quieren hacer bien las cosas.


En vez de atacar al virus desde el primer día lo politizan antes de su arribo y durante el ataque. Y lo grave es que ya politizado desorientan la población sin vergüenza alguna en sitios diversos. Y ahora no saben cómo parar la traición a la población. Es todo tan extraño que por aquí y por allá y por acullá están los hospitales sin pacientes esperando los picos, que de haber hecho test, ya se sabría cómo se desenvuelve el mal. Pero lo más curioso es que los hospitales y sanatorios están vacíos y los pacientes se mueren por las patologías prevalentes. O sea, las de siempre. Por eso realizar test a manos llenas es la única manera de saber que hay que hacer. El tratamiento salta servido del análisis. Pero curiosamente, salvo naciones con una trama social responsable que hace tiempo han dejado a un costado enfrentamientos sin valor actual, que les ha dado la fuerza necesaria para tomar conciencia con rapidez que en esta peste, va la vida de cada uno y la nación de todos.


Es decir, trabajo y moral. Porque sucede que el trabajo y la vida marchan juntos y tomados de la mano. Y si bien ha habido roces, han apostado a la ciencia dejando politiquerías al costado. Lo peor de lo peor ha estado en Hispanoamérica con España a la cabeza y dando una clase magistral de todo lo que no se debe hacer; porque resulta que hasta han matado. En algunos países, incluido éste,han actuado como si no hubieran querido llegar a tiempo, perdidos en pulseadas vergonzantes y con los responsables de hacer frente al problema sin conocimiento de lo que pomposamente llaman problemática. Sin embargo, como sucede desde hace medio siglo el problema real, es que ellos son el problema; basta ver España con dirigentes sin vergüenza alguna y atentando contra la vida de los ancianos sin que se les mueva un pelo. A los de ochenta años los han dejado morir sin cuidados intensivos. Servicios con la complejidad necesaria y con camas disponibles vacías, esperando al joven político o al amigo de la amiga del tío.


Y ahí están, les piden se marchen, pero se quedan. Para nada acomplejados, basta verlos en el Congreso rumiando veneno. Sin ruboralguno. Y aquellos son los mismos de buena parte de lugareñosydel Caribe.Y se ha visto como un anciano puede morir porque a un jodido se le ocurre decir que si, o ver que uno de 79 se salva o puede salvarse, y el de ochenta a la fosa. Bajezas por doquier. Quien iba a pensar cosas así hace cuatro meses. Y en países generosos, con altísimas cotas de hospitalidad. De manera que hemos visto y todavía no hemos terminado de ver que el virus, pone al desnudo la importancia de los Estados, de los estadistas que siempre faltan y de los estatales que adolecen. Y una cosa es la incompetencia para llevar adelante no solo el país sino el más mínimo legajo, pues no saben escribir. Y se llevan por delante, porque el oficialismo entero está metido en las oficinas de los cuatro puntos cardinales. Bueno, ahora están en sus casas.


Hasta han cerradoel Congreso de manera que no haya disensos, que para los consensos se valen solos. Eso sí, todos los días alguna mojadita de oreja, que todavía andan por los recreos. Pero, ojo, no son niños; son niñatos. Que les importa tres pimientos el presente, y solo el futuro de ellos, que para eso se han preparado, pueden afrontar la problemática con el bolsillo. Sin embargo, en meses el virus se los ha de llevar por delante, políticamente. Y ni qué decir del manoseo de la justicia desde lo alto de la pirámide estatal, al punto de soltar presos en bandadas de distintos delitos, y a convivir con las víctimas.Y aquí está la hilacha bien a la vista. Mal enfrentado el virus, arresto domiciliario por demás y dejan el futuro del asunto en manos de cada ciudadano o mejor en el barbijo de cada uno. Pero miles test no, eso no. Tuto. O sea, que lo que importa es que las capas medias se hundan hasta el extremo de pedir un mendrugo; y de rodillas. Quien iba a pensar hace añoso hace unos meses o hace unas semanas, que el bali o el marquitos que son los que conocemos y mandan, y se lo creen, iban a soltar presos como si fuera una suelta de globos multicolores, en comisión o por omisión, ellos sabrán, y sin que se les mueva un pelo. Tengo entendido que en ningún momento han dicho a los suyos que cortaran el mal. Por qué, porque en el fondo, y aún con algo de miedo están de acuerdo en joder a las capas medias, que es a lo que han venido. Total ellos, nuevos ricos, sin problemas y sin impuestos, y manejando nuestros dineros como se les canta.


Y al final lo que más o menos había comenzado regular va a terminar mal y se los va llevar puestos a los políticos que a estas altura ya no saben qué hacer para mojar la oreja y despreciar a la gente. Las cosas que han ocurrido antes del virus, durante el virus, y lo que vendrá después del virus es cosa que no tiene nombre. A dónde se ha llegado con algunas medidas que no cabían hace días en la cabeza de nadie. Y reculan que es lo habitual, pero lo puesto, puesto está, y el daño está. La gente se ha cansado de ellos y se van a trabajar. Que a romper venían, y el virus los romperá a ellos. Y la problemática se les escapa, a medida que surgen los antagonismos, que ya se están rompiendo a diario, y en buena parte por el virus, aunque las cosas como son, de tontos ni un pelo. Ya se arreglarán. Deshilachados si no queda otro remedio.

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