El simonismo tuvo el poder de Bolívar durante 16 años, y también tuvo el mando del comité durante ese tiempo. Es cierto que algunos presidentes del comité no fueron del riñón simonista, tales los casos de Carlos Díaz y Hugo González, hombres de la Corriente de Opinión Nacional siempre rival de Simón; pero llegaron con el visto bueno del hoy senador provincial, producto de alianzas.
Durante todo ese tiempo quienes no comulgaban con el simonismo tuvieron dos opciones: o convertirse y pasarse a las filas de JC (cosa que hicieron varios), o quedar olvidados el en ostracismo durante el tiempo que el simonismo gobernara.
Varios de los viejos dirigentes radicales que enfrentaron en las históricas internas a Simón antes de que fuera intendente decidieron recluirse en cuarteles de invierno, a esperar el momento de volver. Otros, generacionalmente más grandes que el hoy senador, se fueron para ya nunca más volver por una cuestión de edad.
Durante el simonismo en el poder, sólo sufrió un par de internas. La Corriente de Opinión Nacional fue la que más veces lo enfrentó, siempre sin suerte. Y una vez terció en esa discusión Adalberto Sardiña, a quien poco le duró el éxodo y lo repatriaron a poco andar, no sin antes tener que pagar algunas «deudas» por aquella rebelión.
El regreso de la vieja guardia
El simonismo se olvidó del resto de las corrientes internas del radicalismo, las hizo desaparecer, las combatió hasta el último rincón y fue amo y señor durante el tiempo que pudo permanecer en el poder.
Quienes no se aliaron y hoy, 16 años después, siguen con fuerzas de participar, aparecen como para darle pelea en futuras internas.
Una de esas fuerzas internas, el Ateneo Arturo Illia, lo encabeza el ex intendente Alfredo Carretero, quien desde que dejó el gobierno jamás se expresó políticamente, mucho menos durante el período simonista.
Carretero es un hombre del interior del Partido, de Urdampilleta, y desde allí rearmó la tropa y empezó con este movimiento. Ya hubo una reunión en la ex Torrecita y otra en Pirovano, como para ver la respuesta que hay en las localidades, y al parecer mal no les fue.
La desembocadura en Bolívar se produjo días atrás, en una reunión que mantuvieron en el salón del Club Casariego, donde se vio a varios radicales que, invitados o mandados a espiar, dijeron presente.
Entre los dirigentes que estaban «guardados» y que decidieron volver al ruedo, está, entre otros, Jaime Suñol, otrora representante local del Rapaca (Radicales para el cambio), aquel movimiento interno que lideró Ricardo Alfonsín hace ya más de una década.
Cuando te ven mal, te patean en el piso y se te crecen los enanos
El simonismo lideró durante 16 años el comité, y en la casa radical de la avenida San Martín no siempre hubo lugar para todos. Es más, alguna vez hasta los propios simonistas menospreciaban ese bastión radical utilizando como comité de campaña el ex Cine Avenida.
Sin ir más lejos, todavía quedan algunas migas de ese poder. Adalberto Sardiña, hombre fuerte del simonismo en su momento, que supo irse y volver y recobrar poder, días atrás le dijo a LA MAÑANA que «las puertas del comité están abiertas; pero por las dudas tenemos la mano en el picaporte». A buen entendedor, pocas palabras, aún hoy, en la derrota, el simonismo no abre el comité para todos los afiliados.
Es cierto que Sardiña seguramente se refirió en ese momento a la posible vuelta de los dirigentes que emigraron a la Coalición Cívica; pero nunca lo aclaró.
En estos 16 años de liderazgo, pocos se animaron a enfrentar al simonismo, amo y señor del municipio y el comité. Pero ahora, fuera de la comuna, varios ven que pueden pelear en igualdad de condiciones; aún sabiendo que Simón sigue siendo senador provincial.
El Ateneo Arturo Illia es uno de los que alzó el brazo cuando preguntaron quiénes piensan participar internamente en el comité. Los radicales en la Coalición Cívica seguramente serán otros que, cuando vean la puerta abierta y que Sardiña no tiene la mano en el picaporte, intenten volver. Ahora al simonismo parece que se le van a animar varios, envalentonados tras la derrota radical del 23 de octubre. Habrá que esperar unos días para ver qué futuro tiene este movimiento y quiénes más aparecen en escena, aprovechando que el simonismo está en el piso y muchos se ven con chances de poder «patearlo». Los «enanos» de ayer, hoy se sienten envalentonados y crecen, a tal punto de plantear desde ya una interna a cualquier candidatura, sea a la renovación de las autoridades del comité, e incluso hasta disputarle a Simón el lugar en la lista de senadores en 2013 cuando vaya por una posible reelección el año que viene.
Angel Pesce