No es la primera vez que en estas páginas coincidimos en que las direcciones y secretarías de Cultura de cualquier nivel poco pueden hacer en realidad en esa área, pues la cultura resulta siempre inmanejable. Terminan siendo solamente organizadores de pasatiempos y entretenimientos. Y en esto discrepamos. Nuestra opinión es que si es poco lo que se puede hacer, al menos debemos intentarlo. No rebuscando grandes ideas, sino acompañando otras tareas de gobierno con decisión, criterio y sentido común. Citaremos por ejemplo el excelente trabajo que lograron en años anteriores los jóvenes del área Turismo Municipal. Lograron tomar los incipientes festejos espontáneos de cada pueblo y convertirlos en una Gran Fiesta del Chorizo con mucha convocatoria. Es allí donde Cultura no sólo puede colaborar con la logística y presupuesto, sino que debiera abrazarse a la comitiva de Castilla y León para organizar talleres ilustrativos paralelos. Señalar que los chacinados no fueron casuales en nuestro partido, son una herencia cultural de nuestros antepasados por ser en esta zona el mayor asentamiento salamanquino del país.
También Turismo dio los primeros pasos organizando algunas visitas a la Pulpería de Miramar. Al regreso los visitantes contaban del día excelente de campo, los pastelitos, la buena atención, el lugar histórico y los relatos de posibles visitas en antaño de Moreira o Bairoletto. Y la falta aquí fue mayor, pues deberíamos acompañar las visitas con una tarea de docencia acerca del más importante personaje de esa comarca: Felicitas Casavalle (ver aparte). No podemos ignorar que allí dio los primeros pasos esta escritora de prestigio internacional. Que quizás sea la mayor figura de nuestra literatura, (con las debidas disculpas a Moreira).
Probablemente en las próximas semanas podremos reencontrarnos con esta poetisa. Pero es nuestra obligación informarnos y difundir los trabajos realizados por Felicitas desde Holanda. Así como lo hiciéramos con P. Vignau, Varela, Zabala, Angélica Diez, Gargiulo, Márquez Llanos, Lozano y tantos otros; en diferentes épocas pero en este mismo periódico. La amistad con el fundador Don Oscar Cabreros así nos compromete. Próximamente nos ocuparemos de poner en valor a otras figuras olvidadas, tal como el panadero y escritor Godoy o el herrero actor Perico Calderón.
Desde esta columna por un momento nos olvidamos de la capoeira, (que según nos han dicho, también es cultura). Creemos que revisar el pasado nos permitirá entender nuestro presente; y así proyectar nuestro futuro.
Sabemos que resultarán incómodas estas palabras. Serán sólo una piedrecilla en el zapato, sólo una molestia… La molestia que nos hace sentir vivos.
Preferimos ser molestos antes de darle la razón a Cortázar; quien según Montes-Bradley escribía a su amigo: "los microbios dentro del tubo de ensayo deben tener mayor número de inquietudes que los habitantes de Bolívar".