Emilia Manuela Páiz tenía 76 años y fue salvajemente asesinada por un cobarde.
Le decíamos «La Tita», era flaca, longilínea y se sonreía asiduamente.
Amaba la vida y a Bolívar, que la vio nacer y envejecer. Y siempre desde su bicicleta tenía un saludo cordial para los muchos vecinos que la conocían.
A su manera, supo hacerse querer por sus 8 hijos y pudo sentir el amor de cada uno de sus nietos, que se los retribuía con ternura y afecto.
El sábado 11 de febrero unas manos viles la arrastraron a la muerte.
Su rostro, que no era ya su rostro, demostraba las huellas de las balas asesinas. Las arrugas que con los tiempos se supo ganar le dieron pasa a las hemorragias. Su cuerpo parecía haberse consumido. Pero los dientes apretados, esos con los que afrontaba la vida, seguían firmes (y seguirán firmes) porque seguramente apretando los dientes enfrentó a su sicario en el final.
Emilia Manuela Páiz no PUDO decir BASTA.
Como vemos cada día en las noticias de nuestro país, una mujer más es asesinada por las manos de su pareja. Una vez más queda demostrado que la villencia doméstica contra la mujer si no se para a tiempo puede llevar a la muerte.
Una vez más queda al desnudo la inexistencia del Estado ante una muerte enunciada. Porque al muy cobarde no le alcanzó con someterla durante años a sus golpes y maltrato.
No le alcanzó con denigrarla y perseguirla. Tenía que sentirse «macho» y dueño de su destino.
«La Tita» no se merece el olvido ni la injusticia.
Porque no aceptamos que su muerte quede impune.
Y que por tener 84 años y «problemas cardíacos», el asesino tenga el beneficio del arresto domiciliario.
Porque no merece compasión, porque «La Tita» a su lado nunca la tuvo.
Porque creemos que esto no es un problema de los que la amábamos, porque si no nos unimos para decir BASTA tendremos que seguir lamentando muchas «Titas».
Y si en una de esas la JUSTICIA (como muchísimas veces ha ocurrido) deja este hecho atroz sin castigo, entonces será el pueblo quien haga «tronar el escarmiento». Entonces seremos nostros, los hijos, los nietos, los amigos, los vecinos, quienes tengamos que señalar con el dedo y decir: «Allá va Antonio Héctor Pereyra, el ASESINO».
Paula Ester Casas
DNI 11.094.814
Yamile Berdesegar
26.255.141
Jorge Berdesegar
11.323.430
Ramiro Berdesegar
27.857.312
Graciela Casas
13.239.324
Carina Pereyra
22.971.559
Sergio Pereyra
36.272.603