No es fácil escribir después del fallecimiento de una persona joven, con mucha vida por delante y cuatro pequeños hijos.
Pero con Ariel López compartimos desde muy chicos un montón de vivencias, y es bueno recordar aquellos buenos tiempos en estos momentos, para por un rato tapar el sabor amargo de su partida.
Compartimos la primaria en la Escuela Nº 7, desde 1981 hasta 1987, todos los grados, como se decía entonces. Ariel era un buen alumno, un chico educado, algo que le habían inculcado, antes que en la escuela, en su casa, sus padres Roberto (albañil, desaparecido hace pocos años) y su madre Haydeé Saganías.
En esos años de niños compartimos más que la escuela, también juegos en el barrio, en la casa de uno u otro, a los que se solía sumar su hermana Lorena, un par de años más chica, hoy radicada en La Plata.
La secundaria, como le pasa a la gran mayoría, nos separó, ya no compartíamos el mismo aula; pero seguíamos viéndonos seguido, en el barrio sobre todo.
Ariel cursó sus estudios secundarios en la ex ENET, y vaya si aprendió de los oficios que allí le enseñaron durante los seis años que cursó. Actualmente se desempañaba como herrero y los comentarios hablan de que era muy bueno.
Tras el secundario, emigró a La Plata para estudiar la carrera de oficial de Policía, de la que egresó a mediados de los ´90.
Entre varios de los destinos que tuvo, se desempeñó en la ciudad de Henderson, donde estuvo varios años radicado, y desde allí volvió a Bolívar, donde ocupó, entre otros cargos, el de jefe de la Patrulla Rural, a mediados de los 2000 (paradójicamente que fuera su pareja hasta estos días, Laura Juárez, ocupa el mismo cargo).
Después de cobrar notoriedad por haber sido quien combatió los robos de colmenas a mediados de los 2000,fue relevado de la fuerza por episodios que no vienen al caso recordar por estas horas.
Se repuso, salió adelante trabajando como herrero, y desde hace ya unos años había formado pareja con Laura Juárez, también oficial de Policía, con quien tiene mellizos.
El 25 de enero cuando me tocó ir a la ruta para cubrir el accidente de un camión con tres ciclistas, jamás pensé encontrarme con la noticia de que uno de los tres atropellados era Ariel López, aquel amigo del barrio, aquel compañero de escuela.
No hubo un compañero de primaria, que esté en Bolívar o fuera, que no se viera golpeado por su accidente, y ahora por su muerte. Lo que habla de que desde su niñez supo ganar amigos que aún hoy lo recuerdan como un muy buen compañero.
Falleció Ariel López, es de las peores noticias que me ha tocado dar. Que en paz descanse, y un enorme abrazo a su familia.
Angel Pesce