San Carlos de Bolívar

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    Cartas al director

    Socorro, somos ancianos y jubilados

    mar. 09, 2010 00:00

    en Opinión

    Los primeros días del mes de febrero tenía que hacerme dos simples exámenes: una mamografía y un papa-nicolau. Me dirigí al médico que PAMI me designó y, como sabía que no atiende a más de diez pacientes por día, fui al consultorio a las 16 horas dado que comienza a atender a las 17. Ese día empezó a las 18.30 horas.
    Me derivó a otro médico que me revisó y quien a su vez me remitió al hospital para que desde allí me derivaran a ALCECAB para hacerme la mamografía. Me recomendó que estuviera allí a las 7 horas, que es cuando empiezan a atender. Así lo hice, la empleada del hospital llegó 9.30 y me dijo que dejara el pap, como dicen ellos, y fuera al otro día para llevar la primera y segunda hojas del documento de identidad, siendo que le presenté los documentos que atestiguaban que yo era una jubilada.
    Quiero aclarar que todo esto ocurría con una temperatura de 30 grados.
    Cumplí con lo solicitado y asistí al día siguiente para llevar la fotocopia de mi DNI, pregunté cuando tendría el resultado del estudio, me dijeron que en quince días porque la persona encargada de hacerlo salía de vacaciones. Me dieron la orden para hacerme la mamografía el ALCECAB.
    Esperé veinte días, para asegurarme de que el resultado estuviera cuando lo fuera a buscar, me atendió otra empleada, que no me dio el resultado, se disculpó y dijo estar reemplazando a la que me había atendido en primer lugar. Esperé unos días más y volví al hospital pero ¡oh! Sorpresa, esta vez no encontraban el resultado. Con toda la poca paciencia que a esta altura yo tenía, le dije que buscara bien porque lo había llevado el 4 de febrero. Al ver, supongo, mi cara, buscó con más cuidado y lo encontró.
    Con los resultados al fin, volví al médico designado por PAMI, quien no atendía y no había ningún cartel que informara eso.
    Yo me pregunto, si esto pasa con un anciano que puede caminar, que se vale por sus propios medios, ¿qué pasa con aquel que no puede? Tiene que ser acompañado por una persona a la que le tiene que pagar o bien por alguien de la familia que, seguramente, deberá faltar a su trabajo para cumplir con los trámites, o bien pagar un remís, que no es precisamente barato.
    Señores y señoras de PAMI, Hospital, Concejo Deliberante y todas las personas involucradas de distinto modo en este sistema: los ancianos estamos hartos del manoseo al que se nos somete, el sistema es pésimo, necesitamos una solución.
    Elena Oguiza
    DNI 2.787.393


    La actualidad de Ibarra
    Tengo el agrado de dirigirme a Ud., en mi carácter de habitante permanente de la planta urbana de Juan Francisco Ibarra, me estoy refiriendo a los doce mil quinientos ochenta y dos, con  siete metros cuadrados que la componen.
    En ese sentido me impulsa a escribirle el hecho de que desde su prestigioso diario se han vertidos conceptos muy auspiciosos con respecto al turismo, habida cuenta de la implementa-ción desde el Ejecutivo Municipal de una comisión al efecto, que puestas manos a la obra está iniciando los primeros pasos en esa actividad por muchos mencionada como la industria sin chimeneas.
    Es dable adunar la buena predisposición que pone de manifiesto el actual Director de Recursos Humanos de la Municipalidad, veterinario Adalberto Sardiña, quien sin escatimar atención al público y pobladores aporta ideas y proyectos que empujan para adelante.
    El sentido del proyecto turístico urbano y rural  es abarcador a todo el partido de Bolívar o al menos así se lo ha mencionado o se lo ha trasmitido.
    Es sabido por todo operador turístico o gente que se dedique al tema  que hay principios rectores en la materia a saber: Atención, Higiene, Entorno, Limpieza, Orden, Cordialidad, e infinidad de adjetivos que conllevan a que el visitante pueda disfrutar algo distinto a todo y algo mejor a lo que ya conoce. La  autenticidad hace a la sustentabilidad y a la continuidad del turismo rural, por ejemplo.
    No poco es el desafío que encara la faz pública y la inversión privada en ese aspecto, como para no tomar los recaudos necesarios a los fines de obtener el mejor resultado y opti-mizar los pocos recursos que se tienen.
    Así las cosas, le decía como habitante de Juan Francisco Ibarra, el día jueves 04 del corriente mes y año, ya en horas de la mañana irrumpió la tranquilidad pueblerina el desembarco en el pueblo por llamarlo así, de carretones,  camiones, y pala mecánica pertenecientes a la Municipalidad de Bolívar.
    Consultado a los choferes de los camiones, me informan que es material que se está trasladando desde el Corralón Municipal de la Planta Urbana de Bolívar, aquí. Precisamente a una calle pública de la Planta Urbana de Ibarra, consistentes en autos en desuso, chatarras varias, y hasta un camión con caja inmenso, todos tirados a la vera de la vereda de una calle pública, lindera al destacamento policial del pueblo.
    Más de 100 metros de los dos lados de la calle llenos de chatarra a la vista del visitante, del poblador, y del potencial turista, a metros de la calle principal.
    Esto se agrega a los autos, pero que,  pertenecientes a la faz judicial albergan el lugar y terreno lindero al Destacamento Policial, desde larga data, y que ofrecen el mismo espectáculo.
    Sumado a ello, existen en el pueblo 4 calles cerradas al paso vehicular y peatonal, cerradas por distintas razones,  impidiendo el paso a los propietarios de terrenos que se encuentran en las manzanas 8, 9, 10, y 11, del plano 11-137-50 de catastro municipal.
    Existen alambres de los llamados eléctricos, en algunas veredas y alambres de púa en plantas de fresnos en la calle trasera del pueblo, amén de alguno de 220 volt atravesando precariamente alguna calle.
    Un grupo de vecinos residentes en mi misma condición, todos habitantes de la planta urbana de Juan Francisco Ibarra, elevamos el mes pasado una nota pidiendo reductores de velocidad a  la Municipalidad y Arcos en el ingreso y egreso al pueblo a los fines de que el transporte pesado circule por el camino alternativo paralelo a la vía del ferrocarril, pero del otro lado del pueblo. Estamos a la espera de las obras.
    El Club, otrora un estandarte del lugar, hoy yace cerrado y descuidado, solamente con dos actividades al año, y con el teléfono semi-público sin funcionar, propio de la negligente actitud de la Comisión Directiva a cargo, teniendo al pueblo literalmente incomunicado.
    Un grupo de personas, en su mayoría no habitantes del pueblo, autodenomina-das Comisión de Fomento, con su accionar hacen que el lugar no avance, teniendo las pruebas a la vista.
    Un solo Bar no siempre abierto y en malas condiciones edilicias, y de higiene, limpieza y salubridad, que pone en riego la salud pública, es el proveedor de servicios básicos por decirlo así.
    La Estación de Ferrocarril a cargo del Centro Educativo Agrario Nº 8 mantiene cortado el pasto a intervalos que van de la mano con el ciclo lectivo.
    El legendario ex - Hotel El hornero, hoy Casa de Retiros Espirituales Cura Brochero, espera el espíritu de algún jardinero para sus pastos.
    La Sala de Primeros Auxilios, puntal que no pudo llevársela el tiempo, y única actividad de los Fomentis-tas, es atendida por una enfermera dependiente de la Municipalidad.
    La plaza emplazada sobre terrenos privados, siempre esperando el mantenimiento correspondiente, mantiene en su centro la ermita de la Virgen de Luján, única presencia religiosa en el pueblo.
    El tanque de agua abandonado, con su reloj de sol que reza: Sólo marco las horas felices, no alcanza para obtener el coraje que tuvieron los fundadores y aplicarlo en el presente.
    Como verá Sr. director, entiendo que si existe un proyecto inicial de turismos urbano y rural para el partido de Bolívar, pienso que el mismo debe, al menos, ser global, y cumplir elementales normas de urbanismo, limpieza, y orden vehicular. Caso contrario difícil le va a ser al inversor privado arriesgar su capital frente a un cementerio de chatarra judicial y ahora otro impuesto por el propio Municipio que por un lado proyecta turismo, promocionando en sus afiches a Ibarra como "un paraíso"  y por el otro transforma, al menos esperamos sea en forma transitoria, a Juan Francisco Ibarra en el patio de atrás del Partido de Bolívar.
    Agradeciendo desde ya su tiempo, lo saludo con la distinción y consideración que siempre me mereció, me merece y me merecerá.
    Atte.
    Dr. Milán Gerardo Pasucci Visic
    DNI 12.182.083