Miles de argentinos hicimos "MEMORIA" al cumplirse el 24 de este mes, los 33 años del golpe militar que inició la última y más sangrienta dictadura que sufrió nuestro país (1976-1983). Es un día feriado, pero no festivo. Es el "Día Nacional de la Memoria por la Verdad".
Los recuerdos son imágenes del pasado que se archivan en la "memoria". Se definen como una "reproducción de algo anteriormente aprendido o vivido", por lo que están directamente vinculados con la experiencia.
Los recuerdos individuales, en un contexto colectivo, nos dan una aproximación más cercana de la realidad que la propia historia.
Mis recuerdos me llevan a otra Dictadura, que sufrí y experimenté en mis años de estudiante universitaria y que por lealtad a muchos compañeros asesinados y desaparecidos, tengo la obligación moral de narrar.
Por razones de espacio, en esta columna me referiré sólo a los hechos contados por la Historia y en la del próximo domingo, Dios mediante, contaré mis vivencias personales en esa misma historia.
-La llamada "Revolución Argentina " (Fuente: Felipe Pigna)
- General Juan Carlos Onganía:
En 1963, triunfó el Doctor Arturo Illia, de la Unión Cívica Radical del Pueblo, con el 25% de los votos en unas elecciones en las que el voto en blanco peronista fue masivo. Pese a sus logros, Illia estaba muy condicionado por los factores de poder que mantenían una rígida postura frente al peronismo y presionaban para que siguiera proscripto. Veían en la política social del gobierno radical rasgos populistas. Parte del empresariado entendía que el presidente se apartaba de las prácticas liberales tradicionales de reducción de la inversión en rubros como salud y educación, y comenzaron a conspirar con los sectores golpistas del ejército a los que se sumaron sectores gremiales y la mayoría de la prensa.
Los dirigentes sindicales peronistas, encabezados por el metalúrgico Augusto Timoteo Vandor, acosaron a Illia con paros y planes de lucha.
Los medios de prensa hicieron el resto para crear un clima de inconformidad y golpismo. Insistieron con la supuesta lentitud del presidente y propusieron su reemplazo por un caudillo militar.
En las primeras horas del 28 de junio de 1966 las fuerzas armadas ingresan a la Casa Rosada.
Finalmente, el presidente Illia fue sacado por la fuerza de la casa de gobierno y los militares se hicieron cargo del poder. El 30, asumió el nuevo presidente, Juan Carlos Onganía, jurando sobre los estatutos de la autodenominada "Revolución Argentina". En la ceremonia estuvieron presentes notorios dirigentes sindicales peronistas, como el metalúrgico Augusto Vandor.
A poco de asumir y, en la seguridad de que las universidades eran un reducto opositor, el gobierno decidió intervenirlas quitándoles la Autonomía y el Cogobierno, conquistas logradas con la reforma de 1918.
Cuando docentes y alumnos quisieron defender sus conquistas, se produjo uno de los hechos más lamentables de la historia cultural argentina: la Noche de los Bastones Largos. Ese 28 de julio de 1966, la Guardia de Infantería, armada con pistolas lanzagases y largos bastones, golpeó y detuvo a docentes y estudiantes de varias facultades de Buenos Aires. La consecuencia fue el despido y la renuncia de más de 700 docentes que abandonan el país para continuar sus brillantes carreras en el exterior.
Onganía implantó una rígida censura que alcanzó a toda la prensa y a todas las manifestaciones culturales como el cine, el teatro y hasta la lírica, como en el caso de la ópera Bomarzo de Manuel Mujica Lainez y Alberto Ginastera.
El agitado clima gremial de los años anteriores a 1966, llevó a los representantes del capital internacional y al mismo gobierno a pensar en medidas que impusiesen la disciplina sindical y laboral. En 1967 el gobierno emitió un decreto ley contra el comunismo que en realidad estaba destinado a todo el arco opositor.
Todo parecía estar bien para Onganía que soñaba con una dictadura al estilo Franco. Pero la oposición existía y el descontento también. Fundamentalmente en las fábricas y en las universidades.
En mayo de 1969, comenzaron a evidenciarse los síntomas de un descontento que venía creciendo entre distintos sectores de la población debido al cierre de los canales de participación política, la política educativa, social y económica del gobierno.
El 15 de mayo, la policía reprimió violentamente una manifestación de estudiantes en Corrientes. Allí murió el estudiante de medicina Juan José Cabral. Dos días después, en Rosario, estudiantes que se movilizaban para repudiar el crimen de Cabral fueron enfrentados por la policía. Uno de los uniformados, el oficial Juan Agustín Lezcano, extrajo su arma y asesinó al estudiante Adolfo Bello de 22 años. El hecho produjo la indignación de los rosarinos que se manifestaron masivamente en una "marcha del silencio". El 21 de mayo la policía volvió a reprimir y a cobrarse una nueva víctima, el aprendiz metalúrgico Luis Norberto Blanco de 15 años. La situación se agravó y las calles de Rosario fueron ocupadas por obreros y estudiantes que levantaron barricadas y encendieron fogatas, alimentadas con mesas, sillas, cajones, cartones y papeles arrojadas por los vecinos desde sus balcones, para colaborar con los manifestantes para contrarrestar los efectos de los gases lacrimógenos. Era el "Rosariazo", el primer estallido de una larga lista que expresaba el descontento popular con la dictadura de Onganía quien decretó la ocupación militar de Rosario y varios puntos de la provincia de Santa Fe.
Estas noticias tuvieron gran repercusión en Córdoba, donde existía una estrecha relación entre los estudiantes y los obreros de las grandes fábricas instaladas en el cordón industrial, ya que muchos trabajadores estudiaban en la Universidad de Córdoba. Este hecho, sumado a la constitución de un movimiento obrero muy combativo, surgido con posterioridad al peronismo, al calor de las corrientes de ideas revolucionarias de los años '60, llevó a que el proceso de politización creciera notablemente tanto en las fábricas como en las facultades.
El 29 de mayo de 1969, se produjo un hecho que quedará en la memoria como el Cordobazo. La Policía fue desbordada y debió retirarse. Finalmente, el ejército logró controlar la situación en la ciudad, pero en el país la cosa parecía incontrolable.
Los hechos de Córdoba abrieron el paso a la violencia como forma de hacer política. El cierre de los canales tradicionales de participación, como los partidos políticos y la represión de la actividad gremial en las universidades llevaron a muchos jóvenes a canalizar su protesta a través de la guerrilla.
Tras el asesinato del General Aramburu por un grupo de montoneros, Onganía es derrocado en Junio de 1970. Lo reemplaza otro militar, Levington y a éste el General
Lanusse , en marzao de 1971.
Durante la gestión de Lanusse se produce "La Masacre de Trelew", la que fue sin duda, el hito inicial del luctuoso camino que conduciría al mayor genocidio de la historia argentina.
Así cuenta la historia los hechos transcurridos durante la llamada "Revolución Argentina". Hechos que dejaron huellas marcadas a fuego en mi alma joven y que se instalaron para siempre en mi memoria.
Stella Maris Amín