Omar Dinelli fue uno de los sacerdotes perseguido durante la última dictadura militar en este país, es doctor en filosofía y psicología clínica y envió un mensaje en ocasión de recordarse el martes pasado el 33º aniversario del golpe de Estado.
Su carta fue leída durante el acto al que sumó "en nombre de mi hermano Francisco desaparecido en La Plata en agosto 1978, tenia 21 anos. En nombre de decenas de compañeros y camaradas prisoneros junto conmigo en Sierra Chica, Villa Devoto, Resistencia. Por los 30 mil desaparecidos y los miles de asesinados, torturados por el terrorismo de estado.
"¡Que nuestro Pueblo no ceda a la tentación de ser ciego, sordo y mudo! Mi saludo y solidaridad combatiente."
La carta dice:
"Si los sociólogos y economistas analizan que la grave crisis mundial que sufrimos tiene origen en la codicia de los banqueros del capitalismo, en la aventura inconsciente de los que administran los bienes de otros, en la perversidad del sistema, tenemos derecho a preguntarnos si no hay alternativas para que la humanidad encuentre otras soluciones.
"Vemos por doquier que la desesperanza y la rapidez para juzgar a los que fueron elegidos para administrar el poder, crea un pesimismo más dramático que la realidad.
"Y en esto, los que vivimos otros dramas y tragedias en América Latina puedemos testimoniar de manera un tanto diferente. Porque si hubo infiernos con cómplices y verdugos que sembraron el terrorismo a todos los niveles, responsables de delitos de lesa humanidad, condenados por genocidio, el almanaque lo volverá a recordar en cada plaza, en cada esquina, en cada radio, en cada escuela, en cada facultad, en cada sindicato, ese 24 de marzo.
"Otros pueblos hermanos, desde antes o de formas más solapadas o con inmoralidad más obscena - no importa hacer comparaciones - también sufrieron y se desangraron en el terror en los años 60 y 70... Pensamos en el Paraguay, Brasil, Nicaragua, Perú, Bolivia, Chile, Guatemala, El Salvador, Uruguay... En fin, todos los países de nuestro Continente.
"Sabemos que no es el tiempo el que ha vencido ese terrorismo militar enquistado en el poder de la oligarquía y de la gran burguesía. No es el tiempo el que ha silenciado a los cómplices que desde las gacetas, radios, universidades privadas, púlpitos, sacristías, estancias y fábricas se prostituyeron con la fuerza bruta. No es el tiempo el que ha degastado la Junta autoproclamada providencial, a causa de esa rapiña organizada, de esa economía de la deuda odiosa, de esa maldita guerra de Las Malvinas.
"Los historiadores están escribiendo páginas casi anónimas : de pueblos y aldeas, militantes, maestros, periodistas, artistas, políticos, sindicalistas, empleados, obreros, estudiantes, colegiales, madres, abuelas, cientos y miles que presentaron pechos valientes, que huyeron del miedo y de la cobardía, aportando con eficacia al epílogo de tanta vergüenza nacional.
"Esos ejemplos de ayer, pueden y deben también hoy encontrar un eco de confianza, en la democracia y en los valores de diálogo, participación, organización, de amor por la patria. La tolerancia no es soportar al otro, sino trabajar en conjunto apesar de las diferencias.
"Desde hace años, en los países de Europa, los interesados al fracaso de democracias, levantan banderas por más " justicia ", prisiones y penales, por más fuerzas de seguridad, por más armas, pena de muerte, cañones, submarinos atómicos para la defensa, aumento de todas las fuerzas de represión, de violencia, de muerte...
"De la vereda de enfrente, como es lógico, se pide, se manifiesta, se moviliza por más libertad compartida, mayor respeto por los derechos humanos, por la dignidad de la mujer, por los derechos del niño, por la educación, prevención, formación, culturación, alfabetización, integración de los extranjeros; pluralismo en las ideas, en las creencias, en los mitos, en las políticas, en los sindicatos; desarrollo de la salud pública, hospitales, vacunaciones, seguridad social, jubilaciones y pensiones equitables para todos; políticas de techo para todos, respeto de la naturaleza, defensa de la ecología, prevenciones y control de OGM, etc. etc.
"Convertir todo esto en un diálogo de sordos, sería perder la capacidad de levantar el freno para que la rueda de la historia avance más rapidamente para la felicidad de muchos. No ver el problema social y humano que tales ideologías siembran en nuestra sociedad, sería la ceguera. No decir, no gritar, no dialogar, nos condenaría como mudos.
"Solamente el miedo y los intereses bastardos nos pueden convertir en ciego, sordo y mudo".