La imposición se realizó en reconocimiento a la trayectoria en la faz educativa de las profesoras Matilde Saravia de de la Fuente, Florinda Aguilar y María del Amparo Tello.
Organizado por la Comisión de Festejos del Bicentenario de Mayo en Bolívar se llevó a cabo el viernes un homenaje en vida a tres docentes que tuvieron una destacada trayectoria en la docencia local.
La distinción, que marcó el cierre de las actividades por la Semana de la Mujer, consistió en imponer el nombre de las profesoras Matilde Saravia de de la Fuente, Florinda Aguilar y María del Amparo Tello a tres aulas del Centro Regional Universitario de Bolívar, donde se desarrolló el acto.
Tras la presentación del motivo convocante, el licenciado Jorge Salduondo, presidente de la sub comisión de Educación de la Comisión del Bicentenario, destacó que "enseñar y aprender son momentos de un proceso mayor: el de conocer, que implica re-conocer. El hombre que aprende se torna realmente educando cuando y en la medida en que va conociendo los objetos cognoscibles y no en la medida en que el maestro sólo va depositando en él, la descripción de esos objetos. El educando se reconoce conociendo los objetos, descubriendo que es capaz de conocer, participando en la inmersión de los significados, tornándose él mismo un significador crítico.
"Y en este devenir, la práctica educativa jamás dejará de ser una aventura de revelación, un camino a descubrir donde lo pedagógico se cruzará con lo político en una experiencia de desocultamiento de la verdad. Y en este cruce no podremos negar - dados los tiempos que corren- la desesperanza como algo concreto, sin desconocer las razones históricas, económicas y sociales que la explican. "Pero no entenderemos nuestra existencia humana sin la necesaria lucha por mejorarla, no la entenderemos sin la esperanza y sin el sueño…
"La esperanza es una necesidad ontológica y la desesperanza es esperanza que, perdiendo su dirección, se distor-
siona…Como programa, la desesperanza nos inmoviliza y nos hace sucumbir al fatalismo de creer que no es posible reunir las fuerzas indispensables para el embate recreador del mundo.
"No deberíamos ser esperanzados por pura terquedad, sino por imperativo existencial e histórico. Pero esto no basta. La esperanza es necesaria pero no suficiente. Sola no gana la lucha, y su vez sin ella la lucha flaquea.
"Pensar que la esperanza sola transforma el mundo es un buen modo de caer en la desesperanza, en el pesimismo, en el fatalismo.
"La esperanza necesita anclarse en la práctica para volverse historia concreta. Sin un mínimo de ella no podremos comenzar el embate, pero sin el embate la esperanza, como necesidad ontológica, se desordena, se tuerce y se convierte en desesperación.
"De ahí que sea necesario educar la esperanza…"
Seguidamente ex alumnos hicieron una semblanza de cada una de las docentes homenajeadas. Raquel Santos recordó a Matilde Saravia de de la Fuente, Ana Inés de la Hera a Florinda Aguilar, quien no pudo concurrir dado que se recupera de una intervención quirúrgica. María Inés Longobardi recordó a María del Amparo Tello. En todos los casos se mencionó la trayectoria de las profesoras, su formación, los distintos roles que desempeñaron en la educación en nuestra ciudad en particular. Longobardi señaló que Tello "es un ejemplo de vida, y su vida entera testimonio de la posibilidad de trascender más allá de lo material, a través del conocimiento de las distintas culturas y de las enseñanzas que nos deja la historia".
Dijo además que "quienes fuimos sus alumnos la recordamos permanentemente con profunda admiración y cariño, como un faro que iluminó y guió nuestros primeros pasos de adolescentes y nos ayudó a comprender y enfrentar el difícil mundo al que nos asomábamos; ella nos enseñó que con tesón, esfuerzo, rectitud moral y avidez de conocimientos, podemos aspirar a convertirnos en buenas personas, más allá de los logros materiales". Expresiones que pueden hacerse extensivas a todas las personas que desde la educación marcan la vida de quienes han sido sus alumnos y por caso, las homenajeadas.
Acompañadas por ex alumnos y por la numerosa concurrencia que se dio cita en el Centro Universitario, las profesoras descubrieron los carteles con sus nombres que denominan desde el viernes a tres aulas del CRUB.
Posteriormente la promoción 1969 del Colegio Nacional entregó presentes florales a las docentes, Horacio Chorén y Ana Cháves fueron los representantes del grupo.
De parte del Instituto Jesús Sacramentado, María Agélica Maranzana -ex alumna de Tello- le entregó un presente a la docente, lo mismo hicieron integrantes del Centro de Castilla y León.
En nombre de la Comisión de Festejos del Bicentenario se entregaron obsequios a las tres homenajeadas, que en el caso de Florinda Aguilar fueron recibidos por su sobrina.
Posteriormente se compartió un ágape, oportunidad en que los concurrentes compartieron con las homenajeadas y, en algunos casos, con ex compañeros.
Si bien las actividades en adhesión al Día de la Mujer terminaron, continúa abierta la muestra de pintoras en el hall central del CRUB.