Junto a los dos coros que dirige en Bolívar, el director Roberto Marcalain se propone este año crecer en lo artístico y alcanzar nuevas metas, esto es, incorporar canciones con algún grado mayor de complejidad, "sin caer en que lo más complejo es lo mejor", aclara en entrevista con este diario. Marcalain traza aquí su visión del oficio de director, que apunta a cantar canciones con riqueza poética y a ponerle a eso algo propio: "no se trata sólo de repetir los sonidos que están escritos en la partitura, sino de cargarlo de algo".
El Coral San Carlos y el Coro municipal de la Tercera Edad iniciaron la semana pasada el trabajo correspondiente a este año. Ambos grupos son dirigidos por el profesor platense Roberto ´Pinky´ Marcalain.
Con ambos coros, la primera clase fue para presentar el nuevo repertorio y para propiciar el reencuentro de los coreutas, incluidos los que se sumaron a los conjuntos.
"Encararemos algunas obras nuevas, y recuperaremos también las que nos interesan más del repertorio viejo", describió el director.
¿Qué quedará del repertorio trabajado hasta ahora?
-Hay canciones que se han hecho carne en los coros, que hemos hecho desde el principio. Con el coro de la Tercera Edad, tenemos la Zamba de Lozano, o el bolero Contigo a la distancia. En el caso del San Carlos, Cantares. Temas que ya son emblemáticos del coro, temas que a la gente le gusta cantar y que además se los puede seguir trabajando siempre, porque son muy ricos en ese sentido. Siempre hay temas que la gente recibe mejor que otros. En el caso del de la Tercera, Cuyana, una canción que hicimos cuando viajamos a Mendoza. Solo el amor, de Silvio Rodríguez, en el caso del San Carlos. Son canciones que van quedando. La idea es ir buscando alcanzar nuevas metas, que posiblemente con la experiencia anterior no se podían alcanzar, sin caer en decir que lo más complejo es lo mejor.
¿Qué canciones tenés en carpeta?
-Con el San Carlos haremos dos temas nuevos: Zamba para no morir, de Hamlet Lima Quintana, y Aquellas pequeñas cosas, de Serrat. Me parecieron dos temas muy lindos, muy cercanos al afecto de la gente, son dos canciones que la gente conoce y que seguramente le gustará cantarlos. Tienen una cosa muy especial también. En el caso del tema de Serrat, me lo propuso Enzo (Moreira), asistente de dirección del coro. De inmediato acepté, también por una cuestión afectiva mía: es el primer tema que tiene el último disco de Mercedes Sosa (Cantora), a dúo con Joan Manuel Serrat. Y al menos desde lo personal, es como una especie de homenaje a la que sin dudas fue la mejor cantante de la historia argentina.
¿Cómo elegís una canción?
-Yo tengo una ventaja: además de ser director de coros, soy arreglador, con lo cual el manejo de los materiales en cuanto al tema que elija, lo hago yo. Esto significa que sé cuáles son los registros de voces de los coros que manejo, entonces no me voy afuera de eso. Yo sé cuáles son las cosas buenas y las cosas más flojas de los coros que dirijo, entonces decido qué profundizo. Pero antes de eso está la elección del tema, que es una cuestión muy personal: a mí no me gusta interpretar temas que no tengan una riqueza poética. Hebe Yacante, una directora amiga de Mendoza, hablaba siempre de la importancia de cantar contenidos. Es eso. Nosotros cantamos canciones, y la canción tiene un porcentaje de música y un porcentaje de letra, una cosa equilibrada. Una mala poesía de alguna manera tira abajo un tema, por más que tenga una melodía excelente. Son muy contados los que casos en los que una melodía excelente sostiene una mala letra. Yo te diría casi que hay excelentes letras que sostienen malas melodías. Y aparte, en el caso del cancionero argentino tenés poetas muy grossos: Tejada Gómez, Hamlet Lima Quintana, Jaime Dávalos, Petrocelli, Berbel, Homero Manzi, Luis Alberto Spinetta… En todos los estilos musicales tenés poetas de un altísimo vuelo, entonces sería hasta criminal dejar de tomar todo eso.
Pienso, luego canto
Y cuando hacés una canción, estás dejando de hacer cientos de canciones, entonces se supone que debés poner cuidado en la selección.
-Y además no sólo hay material rico, sino material que puede unificar. ¿Qué hace distinto a un artista musical? Fundamentalmente la interpretación, cómo el artista logra llevarte la obra artística, que no es únicamente repitiendo los sonidos que están escritos en la partitura, sino cargarlo de algo. Es la diferencia que tenía Mercedes Sosa con muchas cantantes, no era únicamente esa voz maravillosa. En el video de Cantora, Mercedes dice que ´no llegué a ser lo que soy por cómo canto, sino por cómo pienso´.
Claro, si no pensara así, cantaría de otra manera, y otras cosas.
-Sí, me parece que tiene que ver con eso. Uno tiene que tener la sabiduría de elegir un tema que todos los integrantes del coro puedan sentir como propios. Ayer ensayábamos la Canción de Brujito (Peteco Carabajal), que habla de la infancia de Maradona en una villa, y yo les pedía que se metieran en la cabeza la imagen de una villa: calle de tierra, casa de chapa, pocas luces.
Volviendo a Mercedes Sosa: pienso, luego canto.
-Exacto. No sé si corresponde decirlo, pero hay temas que yo no haría. La felicidad, de Palito Ortega, directamente no me pasa por la cabeza.
Ni aunque tuviera una bella melodía. Que encima, no la tiene.
-Posiblemente a mucha gente le encante esa canción, pero como un coro es la proyección colectiva de una mirada artística del director, el director es el que elige el repertorio. Como originalmente la mirada artística es del director, yo tengo que tener la capacidad de poder transmitirle al grupo qué es lo que quiero. Más allá de que no creo que el coro sea un instrumento, como dicen algunos directores bastante egocéntricos. No, no es instrumento: al piano no le duele la cabeza, no se peleó con el marido.
Ni se indignó hasta los tuétanos con la 125…
-¡Claro! (risas). En el coro hay gente, que se emociona, que por ahí lloriquea con una letra. Y está bien que sea así. Si el coro fue un instrumento, yo no dirigiría. No me interesaría ejecutar ese instrumento. La historia pasa por poder potenciar las vivencias internas de la gente, cómo recibe cada uno lo que le propone el autor de la canción. Cómo lo recibe cada uno, y tratar de unificar eso de alguna manera, porque tampoco funcionaría si cada uno cantara lo que quiere. Unificar esa potencia individual en una potencia grupal.
¿Cuáles son los objetivos para este año?
-Ayer hablábamos eso. Con hacer más o menos lo mismo que hicimos el año pasado, estaríamos bien. Hemos actuado bastante el año pasado, hemos salido bastante e incorporado repertorio.
Fuera de su labor como director en Bolívar, Roberto Marcalain es uno de los protagonistas de un ambicioso proyecto artístico: Vos, América, el coro que integra desde hace años, está armando un espectáculo junto a Los Trovadores y Las Voces Blancas, dos de los grupos corales más importantes de la historia argentina. El debut será a fines de marzo, en La Plata. La intención es traer el espectáculo a esta ciudad, en el invierno de este año. Ampliaremos en nuestra edición de mañana.
José Castro