El poeta Hugo Mujica habló sobre su obra, el martes a la noche en el marco de la 19ª Feria del Libro de Olavarría. El también antropólogo, filósofo y teólogo se presentó en la sala del Concejo Deliberante olavarriense, ante un buen marco de público.
Poesía callada es la denominación que suele utilizarse para definir el arte de Mujica, que pasó siete años en silencio en un monasterio trapense, en Azul, y recién luego comenzó a escribir poemas, en 1983. Precisamente, el silencio y su vínculo con la palabra fue uno de los tópicos salientes de esta presentación. A propósito, Mujica no es-cinde al silencio de la palabra, para él "están en constante flujo y reflujo" y conforman una misma unidad. Por eso cuando dejamos de hablar no hacemos silencio, sino que nos callamos, diferenció.
El escritor olavarriense Juan Carlos Vecchi fue uno de los presentadores del Mujica. Vecchi formuló al poeta un par de preguntas, y luego se abrió la opción al auditorio, para que dialogara con el autor. Finalmente, el propio Mujica leyó una selección de sus poemas.
Lo que diferencia al hombre del resto de los animales no es la facultad de hablar, sino la de escuchar, explicó Hugo en otro segmento. Venimos al mundo con la capacidad de escuchar, mientras que al habla la adquirimos culturalmente. Somos hijos del tiempo en el que venimos al mundo ("hijos, no esclavos", subrayó), y adquirimos el lenguaje, que a su vez es un sistema que contempla algunas palabras, no otras ("antes eran 20.000, hoy son 5.000", indicó). Cada época piensa el mundo desde un determinado esquema de conceptos, que son los que marcan ese período histórico: los griegos lo pensaban desde la naturaleza, los romanos desde el coraje y hoy lo hacemos desde la utilidad: "ya no preguntamos qué es esto -puntualizó Mujica mientras señalaba un objeto de la mesa, como podría haber señalado cualquier otra cosa-, si no para qué sirve".
Alguien preguntó por el significado de un verso que dice así: 'una fe que es absoluta/una fe sin esperanza'. Hugo le explicó que no sabía qué quería decir, pero que sabía que era así. Aprovechó para marcar que escribir poesía es una intuición, que escribe sin pensar: "no es que pienso algo y me pongo a escribir", expresó.
Comenzó a escribir poesía cuando estuvo sensible para escuchar y percibir. Esa fue su respuesta a alguien que le preguntó al respecto. "No se trata de buscar, sino de encontrar, de dejarse llamar", graficó el poeta.
En la segunda parte de la presentación, Mujica leyó algunos poemas de su autoría.
ALBA
Quieto,
como no moviéndose
para que la sangre no rebase
la boca.
Quieto,
como sintiendo un pájaro
herido
en la palma de la mano
sin cerrar la mano
sin abrir los ojos.
Hay una fe que es absoluta:
una fe sin esperanza.
HACE APENAS DÍAS
Hace apenas días murió mi padre,
hace apenas tanto.
Cayó sin peso,
como los párpados al llegar
la noche o una hoja
cuando el viento no arranca, acuna.
Hoy no es como otras lluvias
hoy llueve por vez primera
sobre el mármol de su tumba.
Bajo cada lluvia
podría ser yo quien yace, ahora lo sé,
ahora que he muerto en otro.
EN PLENA NOCHE
También en plena noche
la nieve
se derrite blanca
y la lluvia
cae
sin perder su transparencia.
Es ella, la noche,
la que nos libra de los reflejos,
la que nos expande
las pupilas.
Lo que busca con su bastón
el ciego es la luz, no el camino.
Hugo Mujica