Es una exageración sentenciar que Villa Diamante brilla. El barrio sigue siendo uno de los más postergados de Bolívar, y es sabido que la postergación entraña frustración, dolor y flagelos de variada índole. Contra estos males luchan con todas sus fuerzas y sus ideas la comisión de fomento que asumió en octubre pasado, liderada por Martín Berreterreix, y el Hogar San Francisco de Asís, con sus históricos referentes a la cabeza. (A ambos órganos hay que sumar al CEC barrial y el Jardín de Infantes.) Por eso no es una exageración jugar con la palabra brilla, si se toma en consideración que desde los últimos meses del año pasado, en el barrio soplan vientos de cambio: fútbol, manualidades, peluquería y otros talleres se erigen en una sana barrera de contención de los niños y adolescentes que no hallaban más norte que el que ofrece la calle, y que hoy, a partir del trabajo en diversas iniciativas solidarias tales como restaurar los bancos de la capilla, "han vuelto a sentirse parte del barrio", como grafican Juan Álvarez, del Hogar Asís, y Martín Berre-terreix.
"Asumimos en octubre al frente de la comisión, y enseguida comenzamos a ejecutar diversos programas, siempre con el acompañamiento del Hogar San Francisco, el Centro Educativo Complementario 802 y el Jardín de Infantes 910", señalan los entrevistados por este diario.
La primera tarea fue des-cacharrizar y limpiar todo el barrio, y en eso trabajaron en especial los chicos.
Por otra parte, junto al municipio y en el marco de los programa Incluir, para chicos de 12 a 16 años que se encuentren fuera del sistema escolar, se desarrollaron trabajos comunitarios. El programa exige asimismo que los jóvenes en cuestión, a la par de trabajar completen sus estudios. "De los seis chicos que incluimos, cinco lograron finalizar sus estudios", pone de relieve Berreterreix.
Este año el programa continuará vigente.
Las labores comunitarias fueron limpiar la plaza y el jardín, reciclar los bancos de la capilla y el comedor del Hogar San Francisco de Asís, donde a diario almuerzan personas carecientes.
Precisamente, el comedor ha sido el punto de encuentro de los jóvenes trabajadores, y de todos los vecinos que participan del menú de iniciativas comunitarias coordinadas por la comisión de fomento y el Hogar San Francisco. Es más: "el Hogar animó a la gente a juntarse, a armar la sociedad de fomento, y ofreció el comedor para encontrarse. Hoy, con alegría podemos decir que han copado el comedor, y que poco a poco mucha gente fue sumándose para brindar talleres, de manualidades y otros", se entusiasma Álvarez.
"Se utiliza todo el comedor, inclusive la sacristía de la capilla, el espacio que se le brinda a un psicólogo que solidariamente ha ofrecido su labor. Todos estos años pensamos que el comedor debía ser un lugar de encuentro, y ahora plenamente cumple ese rol que siempre quisimos asignarle", completa Juan.
Durante el verano se dictaron talleres de manuali-dades, por parte de Alicia Domínguez, Yanina Fourca-del y Julieta Rodríguez, todas mujeres del barrio. En total, unos treinta jóvenes participaban de estas propuestas, los martes y los jueves.
Fútbol fue, y es, otra de las alternativas para los niños y adolescentes de Diamante. Durante el verano, Berre-terreix, Roberto Almirón y Juan Dualde hicieron las veces de directores técnicos de los jóvenes futbolis-tas. El taller se dicta todos los días, de 18 a 20 horas.
Este espacio se ha convertido en uno de los pilares del programa de acción puesto en vigor en Diamante. "Cuando dimos a conocer la iniciativa, rápidamente aparecieron comercios locales, empresas, amigos, que aportaron todo lo necesario para armar dos equipos de fútbol, es decir camisetas, pantalones y medias, los buzos para los arqueros y los balones", resalta Álvarez.
En estos meses, los equipos de Diamante han disputado partidos amistosos contra los combinados de escuelitas de fútbol locales y versus los cuadros tradicionales de la ciudad. La idea es continuar en 2010. "Lo pensamos para el verano, porque durante el año a este plan lo maneja el municipio, una vez por semana aquí. Vamos a acompañar a la municipalidad en esto, porque seguramente seguirá al frente. Y si no, llevaremos nuestros chicos a probarse a los distintos clubes -Empleados, Independiente, Barracas-, de algunos de los cuales ya tenemos ofrecimientos", adelanta Berreterreix.
Los cotejos se han jugado en el barrio y fuera de él, lo que también es considerado "un hecho positivo" por el grupo de fomento y del Hogar.
Por su parte, Roxana Roldán tiene a su cargo un taller de peluquería, todos los lunes, mientras que Jorge Fernández ha puesto en vigencia un curso de teatro.
Todas estas propuestas concitaron en estos meses un buen interés entre la gente del barrio. En especial, el taller de fútbol, al que concurría a cada clase un promedio de cincuenta chicos. "Nuestra idea es brindarles un lugar de encuentro un rato cada tarde, para que no anden en la calle utilizando su tiempo en cosas que no les sirven a ellos ni a nadie", pone blanco sobre negro el presidente de la comisión de fomento, que además estudia trabajo social.
Si bien nadie va a cambiar su vida en tres meses, ¿qué resultados observan de octubre a hoy?
Berreterreix: -Los chicos están más contenidos, más tranquilos. Tienen algo para hacer, algo distinto; tienen alguien que los escucha. Nosotros no es que nos proponemos solucionarles la vida, pero sí ayudarlos con sus problemas cotidianos, acompañarlos.
¿Cuáles son los problemas más comunes en el barrio?
Álvarez: -Sobre todo hay un grupo de adolescentes en riesgo, que era un grupo de chicos con problemas complejos. Esos pibes volvieron a sentirse parte del barrio desde que trabajaron en la descacharrización comunitaria. Hoy están pintando los bancos de la capilla, haciendo tareas ahí, y la gente los ve trabajar. Ahora ya no les dicen algo feo cuando pasan, porque ellos están haciendo una tarea positiva y solidaria para todo el barrio. Esos pibes son los que más cambiaron.
¿Y qué hacían antes?
Álvarez: -Y, estaban en la calle. Padecían adiccio-nes…
Berreterreix: -Justamente, el programa Incluir es para los chicos que estén fuera del sistema educativo y con problemas de delincuencia y adicciones. De a poco se los fue rescatando de esos abismos en los cuales sus vidas se debatían en una cruel encrucijada. Hoy vemos que hemos podido ayudarlos, aunque sea un poco. Después de estos meses, en el barrio se advierten signos positivos.
BUENA MADERA
Entre las ideas para este año, figura la de instrumen-tar un taller de carpintería, para los chicos más grandes. Esta opción ofrecería no sólo una posibilidad de aprender los rudimentos principales de un oficio, sino una salida laboral a futuro. "Pasa que necesitamos tiempo para llevar adelante todos los proyectos que generamos. Pero nos interesa mucho plantear un taller así, para que los chicos más grandes, los que tienen más de veinte años, puedan encontrar su camino", explica Berreterreix.
Durante los últimos meses de 2009, en el comedor se dictaban clases a los vecinos que no habían podido completar sus estudios. "La apuesta nuestra era que todos los adultos del barrio pudieran terminar el colegio. Sentíamos que así, ellos harían que también sus hijos estudiaran. Teóricamente, ese proyecto continuará este año en la Escuela 51 (del barrio)", anticipa Álvarez. Y completa: "así, apuntás a la mamá como jefe de familia, y a los chicos, volviéndolos a integrar. Creemos que con eso y con todos los talleres que tenemos para los más chicos, con el tiempo cambiás la realidad de un barrio. Al menos, queremos ofrecer opciones para que se pueda hacer algo, que no sea sólo estar en la calle", resume el referente del Hogar San Francisco de Asís el espíritu de trabajo de todo el equipo.
Para 2010, entonces, el propósito es mantener la base de talleres forma-tivos consolidada durante el verano, y sumar alternativas de capacitación laboral.
Berreterreix: -Talleres que les ofrezcan a los chicos una salida laboral, eso sería lo más importante. Estaría bueno el taller de carpintería, sí. El año pasado dictamos en el Hogar un curso de electricidad, que sería interesante poder reiterar en 2010.
Hacia el final de la entrevista con el diario, Álvarez y Berreterreix agradecieron a todos los comerciantes de Bolívar que colaboraron con el programa de acción desarrollado durante el verano por el Hogar y la comisión de fomento. "En cada taller y en cada encuentro que proponíamos, cerrábamos con un refrigerio -panchos y jugos-, y eso pudo hacerse en base a la ayuda de los comerciantes y de los amigos que confiaron en nosotros, y que esperemos que sigan confiando este año". También a todos quienes contribuyeron con la organización y la realización del pesebre viviente que se representó en el barrio en diciembre pasado, al que concurrió muchísima gente de Bolívar, no sólo del lugar anfitrión. Finalmente, a los aportantes a la Fiesta de Reyes, que otra vez concitó el interés de varias decenas de vecinos de la ciudad (unas quinientas personas) a pesar de que el mismo día la municipalidad montó en el parque su programa por los Magos, luego de correrlo de su fecha original por la lluvia. Espe-cíficamente, al Centro de Veteranos de Guerra de Malvinas, que donó cien juguetes. No obstante, en esa fiesta se distribuyeron "trescientos y pico de juguetes y se sortearon dos bicicletas y un monopatín", a partir de la "contribución solidaria de empresas y de amigos", completó las gracias Álvarez.
ROPERO COMUNITARIO
Por último, los entrevistados anunciaron que Diamante organizará un ropero comunitario, con todas las prendas que dona la población local y que aún no poseen destinatario. El espacio funcionará desde hoy, de lunes a viernes durante la mañana y la tarde, en la sede del Hogar. Las prendas saldrán a la venta a precios casi simbólicos (quien no pueda pagar, igualmente se llevará su ropa, aclaran). Se invita a contribuir a toda la población.
El sitio permanecerá abierto hasta que no queden pilchas, y se baraja la alternativa de salir a vender con un carro por los barrios, al modo de las viejas roperías.