El conjunto de Saladillo goleó por segunda vez en el torneo al representativo de Bolívar. Esta vez fue por 6 a 2 con una actuación interesante de todo el plantel pero sobre todo de sus delanteros Rivarola y Deffeis.
No hubo atenuantes. Sin piedad, Carlos Calvo llenó de goles a Independiente ayer por la tarde, en el Estadio, por la quinta y anteúltima fecha de la primera ronda clasificatoria del Torneo Regional. Favorecido por delanteros veloces y letales, como así también por una defensa rival des-concentrada y estática, el equipo de Abelenda no tuvo problemas para asegurarse los tres puntos y llevarse la clasificación a la segunda instancia.
Apenas en los primeros quince minutos de cada tiempo Independiente mostró actitud. En el inicio del encuentro apretó las marcas, se adelantó en el campo y presionó bien; pero bastó que Carlos Calvo se afirmara en el terreno y distribuyera bien sus marcas para equilibrar la pulseada e incluso ganar terreno. Fue a partir de entonces que aparecieron las debilidades del local para defender, y tanto Rivarola como Deffeis -los dos hombres de punta del equipo visitante- se hicieron «un pic nic». Las asistencias que les brindaban desde el mediocampo los encontraban libres o con marcas fáciles de penetrar, y con un tiempo les bastó para avasallar con goles al equipo azul. A los 17 anotó Deffeis, y a los 22, 38 y 42 minutos le tocó a Rivarola; los dos delanteros, pequeños de estatura pero movedizos y de notorio entendimiento mutuo. La lucha no era tan despareja en el mediocampo pese a que allí también los saladillenses mostraron interesantes valores, pero a la hora de atacar, las fallas incomprensibles del local hicieron que Carlos Calvo consiguiera una ventaja por demás tranquilizadora. Con ese panorama, la sensación que dejó la parte inicial fue que en definitiva «no hubo partido».
En el segundo tiempo se vio un espectáculo más entretenido porque Independiente intentó jugar y el partido fue otro. Desde el inicio, Irastorza mandó a la cancha a Piccirillo para que armara juego, arriesgando lógicamente al sacar al defensor Valenzuela estando la suerte ya casi echada. El pequeño volante tuvo algunas intervenciones interesantes y ésto sumado a la voluntad del equipo -principal factor a destacarle- más dos goles tempraneros llevaron a Independiente a otro estado anímico. A los 4 anotó Silvio López con un remate desde el borde de área grande y a los 8 hizo lo propio Busquet con un disparo cruzado. Las cosas estaban 4 a 2 antes de los 10 minutos del complemento; había todavía chances para los «indios».
Pero después de algunos retos provenientes desde el banco, Carlos Calvo despertó y equilibró el juego más allá de que siguió parado de contragolpe, conciente de que Independiente debía hacer el mayor gasto.
Luego quedó en claro que era su tarde, no hubo dudas de eso. Además del buen primer tiempo realizado, apagó las esperanzas del local con el quinto gol, en el que la fortuna estuvo en los pies de Supato. El buen Nº 10 presionó en la salida desde el fondo de Independiente, y tras un rechazo de la defensa el balón rebotó en sus pies y fue a parar al fondo del arco. Cinco a dos, asunto concluido.
Luciano Ruiz y Ramiro Ruiz fueron puestos por Irastorza en la cancha cuando el partido había entrado en un juego desprolijo pero vibrante. No aparecían los encargados de manejar la pelota pero igualmente ésta iba y venía de un lado a otro.
El correr de los minutos se hizo de mucho desgaste para Independiente, que buscó de diversas maneras quebrar la bien parada defensa albiceleste. Gutiérrez tuvo su oportunidad en una linda maniobra producida a los 41 pero el arquero desvió el balón al corner, y ya por entonces no había tiempo para cambiar la historia.
Como anécdota llegó el gol de Morena sobre el final, luego de un tiro libre. Carlos Calvo ganó con contundencia; demostró ser buen equipo pero también recibió demasiadas ventajas. Independiente no fue mucho más que un par de buenas intenciones y claro está que un torneo de estas características, ese solo aspecto no alcanza.
Sebastián Mesquida